miércoles, 4 de junio de 2008

CÁCERES

He perdido la tarjeta Visa. Me tengo que quedar todo el fin de semana en Cáceres. Hay indigente. Soluciono el problema a través de Hall-Cash con mi hija Candela. Tenía 20 euros para 3 días. Es inevitable pasar horas en melancópolis y añoro a mi familia.

Visito Trujillo: Puerta de Santiago. Calle de los Jerónimos. Cuesta de la Sangre. Plazuela del Reposo. Maravilla de ciudad. Lección de historia. En un arco de la entrada de la ciudad vieja hay unas cabezas medievales que te miran de forma burlona. Me ha impresionado mucho la presa de 2000 años. Obra de ingeniería romana que resiste el paso del tiempo ¡Una maravilla!. Me dicen que Extremadura es la mayor productora de arroz de España y que posee la mayor reserva de agua del país. Los Golfines que tienen Palacio en Cáceres eran unos “Malayos” medievales. “De bandidos a señores” Me imagino al camino en cancabozo después de visitar Guadalupe y Plasencia. El monasterio me impresionó (Virgen Negra), de Greco y un pequeño Goya “SOBERBIO”, es el anticipo del impresionismo de la pintura moderna. Increíble.

Hay un cielo verde con gran concierto de ruiseñores. En Aldeanuela observo y dibujo un pequeño puente romano. Tomo varios churros muy buenos. En el bar una señora, de aspecto burgués y con una cordillera de papada juega con una máquina tragaperras. Imagen trágica. Me impresiono.

A mi paso lento una bandea de gorriones. Pasa una cigüeña con un palo en el pico. Codornices, Abubillas, abejarucos y cuclillos me acompañan. Paso por ríos, arroyos, me detengo a observar una acacia gigantesca. Jamás ví otra igual. También me paro para ver bien a unos enormes alcornoques. Además de algunos sauces y mimbres próximo a un arroyo.

Encuentro a un matrimonio francés. Hablo con ellos del Camino. Son expertos en recorrer a pie nuestro país.

Un zumbido de abejas en torno a un gran pastel de lavanda. Mi camino y yo vamos resistiendo pueblo tras pueblo. Los visitamos, gustamos de su comida. El vino – se puede llamar así- sigue siendo Mataperegrinos. Lo he cambido por Tentudia de Monasterio. Encuentro Gayabas, Espino albar, majuelo, escaranujo, zarzas.
ALJUCÉN Y ALCUÉSCAR

Llego a Aljucén (Badajoz). Espero que llegue Paco Fuente de Málaga. Me recoge y vuelvo a Mérida a recoger la navaja que había olvidado en el albergue.
Luego vamos a Alcuéscar (Badajoz) a ver a Pepe y Gerard. Comemos. Hablamos. Elisa es la conductora. Un encanto: lo que parece frágil es de gran tenacidad. Un inmenso jaral antes de llegar Alcuéscar. Encontré a unos amigos que buscaban setas. Llevaban algunas. Antes de llegar al pueblo hay una cruz que según los delo pueblo recuerdan a un vecino que los lobos mataron. Nos alojamos en un convento Residencia, de unos religiosos granadinos. (esclavos de María). Se dedican a atender a personas discapacitadas sin recursos. Tienen aulas, jardines. Hay mucha gente joven colaborando como voluntariado. Hay misa y recibimos la bendición del sacerdote todos los peregrinos. Luego tomamos una cena (invitan) de comunidad. Conozco a Juan, malagueño que ha venido a hacer varias etapas, mientras su hija está en un Congreso Médico en Cáceres. Vamos juntos a Cáceres. Juan continuará en Mayo, tenemos amigos comunes. Hizo el servicio militar con mi hermano.
MÉRIDA

Mérida es una pequeña Roma. A la salida los ruiseñores intentan alegrarnos la mañana (es el único pájaro que canta de noche en la oscuridad). Las hormigas me roban el bocadillo. Chamaríes, trigueros, camachuelos nos acompañan con sus trinos. Aparece un campo de viñas que semejan antorchas de llamas verdes. Dehesas, alcornocales, pastizales, encinares, más y más. Encuentro un gran grupo de alemanes. Hay un matrimonio que habla español. Gente madura de muchos caminos. Me comenta la Sra alemana que es muy interesante para la pareja caminar juntos porque se establece una relación que la monotonía doméstica silencia. Tomo nota.
DON BENITO Y MEDELLÍN

En las Haba bebo Pitarra y como unas tapas. Me dirijo a Don Benito. Entre inmensos trigales me hundo en el barro que hay en una pequeña vaguada. Salgo como puedo. Una gran roca de granito, emerge de los trigales como si fuese su guardián. Entrada a Don Benito por el Tanatorio, es lo que corresponde a un casi cadáver como yo. ¿Dónde está el Paraíso? Así se llama el Hostal. Cuatro o cinco kilómetros más Don Benito es un gran pueblo. Hay industrias conserveras de tomate. Construcción. Agricultura: Maíz, olivo, cereal…

Medellín. Huertas. Frutales. Grandiosa fortaleza. Vega muy fértil del Guadiana sobre el río de 19 ojos. Muchas cigüeñas. Debajo del puente una panda de aviones vuela a la caza de los insectos pasean por los ojos de un lado al otro.
MAGACELA

Salgo para Magacela (Badajoz), viñas, olivos, pastos. Dejo atrás los rosales de Campanario y un hermoso chilindro en flor. Me sobrevuelan una pareja de halcones. Oígo algunos abejarucos, trigueros, jilgueros, una pareja de cogujadas se levantan al verme.
Veo a lo lejos dos enormes mastines sueltos. Tengo que saltar una alambrada y camino paralelo al Camino, junto a la vía del tren. Vuelvo al Camino, después de varios kilómetros. Gracias al bordón puedo levantar la alambrada y reptar bajo ella. Paso un arroyuelo con abundante agua. La rama de un árbol me atrapa. Más tarde me dí cuenta de que se quedaron con el bocadillo, lo llevaba enganchado a la mochila. Sería el tributo por pasar. A la izquierda del camino unas ruinas de una antigua construcción ibero/ tartésica. “La Mata”. Más adelante restos de una fortaleza. Grandes hornos abandonados que se dedicaban al ladrillo y cal.

Magacela está bien alto. Garbanzos, espárragos en las tierras de labor. Encinas, retamal, jaras, espliegues. Magnifica fuente antes de subir la cuesta. Me indican que cerca hay un dolmen, me dirijo a visitarlo. En medio del trigal. Extraordinario. Toco las enormes piedras que parecían formar un círculo. Subo al pueblo entre olivos milenarios. Atrás se queda una cantera de granito que está abandonada y una gran laguna. La ganadería sigue siendo bovina y porcina. Leo un panel informativo sobre pinturas rupestres. Hay que apartarse otra vez del Camino. Me aventuro. Atravieso un eucaliptal ¡qué barbaridad! Que destroza el monte. Algunas coscojas se resisten. Al rato vuelven las encinas, jaras, coscojas, alhucemas, cornicabras, lentisco.
Encuentro una cancela con candado. Salto y por fin, después de varios kilómetros puedo ver al abrigo de una roca, una mancha rojiza esquemática que semeja una enorme pulga (Neolítica).
Intento bajar para buscar el Camino. Un pero lobo cruzado y un mastín me detienen. Grito y no me muevo. Las fieras me rodean- no eran perros- viene el dueño y me grita para que no intente hacer nada. Por fin me libro de ellos. Camino lento y seguro. Me ladran detrás y finalmente me dejan. ¡Qué miedo pasé!.
MONTERRUBIO Y CAMPANARIO

Para ir a Monterrubio (Badajoz) he utilizado tres medios de transporte, bus, taxi y San Fernando. Esta última marca es la que uso generalmente. Me voy recuperando. En Hinojosa del Duque las cigüeñas cortarán. Voy a Belalcázar. Tomo un taxi para Monterrubio. Veo a mis compañeros y me bajo. Camino con ellos 10 km hasta el pueblo. Dehesas, pastizales, trigales verdes, mancha roja de amapolas en el trigal. La copla en realidad. Llueve. Llueve mucho. Hay unas rocas de granito, ramas, casi esferas, en medio de la inmensidad verde. Pienso que son parte de viejos materiales morrénicos de la época glaciar. Tengo el viento como alirdo para colocarme la capa de la lluvia. ¿será el viento?. En el camino pasan “cosas”. Cuando llego a Monterrubio entro en un bar. La dueña se acerca y me dice. Le voy a freír dos huevos de mis gallinas y chorizo casero. Bebo un poco de vino. Se niega a cobrarme. Me dice que su marido es peregrino. En agradecimiento le hago una caricatura en la servilleta. Me conmueve con su atención.
Cena opípara de 7 €. Me hospedo en la casa “peregrinal”. Un viejo banco me sirve de poltrona. Descanso. Hace mucho frío 6º. Dos sacerdotes jóvenes, uno de ellos es profesor en el I.E.S de Castnera. Gracias. Hay en la casa un texto latino de la primera guía de Peregrinos del S.XI. Dijo nuestro Señor “qui vos ricipit me recipit” (el que a vosotros os recibe, a mí me recibe). HOSPITALIDAD. Los peregrinos pobres o ricos que se vuelven o se dirigen a Santiago allí deben ser recibidos con caridad y respeto por todos”.

Parto para Campanario (Badajoz). Aparece la primera gran viña. No las veía desde que dejé tierras cordobesas. Semejan en campo lleno de antorchas de llama verde. Olivares. Muchos. Tienen una denominación de origen con su aceite Monterrubio. Su economía es fundamentalmente agrícola. Todo gira entorno al olivo. Sol. Mucho frío. Grandes pastizales. Jarales. Trigos. Una cigüeña vuela con algo en el pico. Parece un pez. Veo el primer olivar ecológico. Me despisto y pierdo el camino. Llego a un motel que hay en la carretera y el dueño me acompaña para encontrarlo. Tiene este hombre una extensa Hacienda. Toda ecológica, olivos, frutales. Los animales ovejas y cerdos, están felices en esta dehesa. Cerca de su cortijo hay dos lagunas naturales que no se comunican. Gansos y patos gozando de este ambiente. Una oca nada con sus crías. Es ecologista veterano. Va a congresos internacionales. Me cuenta que se hizo ecologista porque en cierta ocasión plantó patatas y vío unos escarabajos pequeños en la plantación. Le preguntó a un hortelano ¿Y estos bichos? Nada, nada, respondió el labrador, - Usted compra unos polvos y no queda ninguno. Así lo hizo. Y cuando llegó la comparición decidió compartir la patata con el escarabajo. Hasta hoy.

Llevo días que no escucho a los ruiseñores. Encuentro un pequeño almendral. Paso por naves con ovejas y cerdos. Los patas negra de pierna de soja transgénica. Luego por pata negra de bellotas. Hay un cielo bélico. Entre los nubarrones sale un rayo de sol. Veo por primera vez margaritas en un pastizal.

¿Habrán conseguido mis compañeros dejar atrás sus sombras?

Distingos cuatros tipos de verdes en los campos de cereales.

En la plaza de Campanario hay un texto de un poeta local, junto a su busto A. Preyes Huertas “Tengo mi corazón lleno de aldea, lleno de sol, de cielos y de campos y de ansias de un vivir noble y sencillo”.Recuerdo que en Castnera ví un monumento al turronero. No acertaba con su sentido. Un paisano me explica la importancia del turrón en este pueblo. Tienen un museo del turrón.

La reina Isabel I le preguntó a un torero ¿Qué es lo más difícil para usted? Llegar a viejo, majestad. Para el peregrino: llegar a próxima etapa. En ocasiones sucede entre los peregrinos un poco de guasa que me hace recordar aquellos dos amigos que después de muchas copas, le dice uno al otro: Oye, por favor no bebas más que te veo borroso.
Traigo conmigo el recuerdo del mirlo y del ruiseñor que parecían competir para ver quién me agradaba más. Salida de Córdoba, una cañada en la umbría. Recuerdos. Y el olor de la madreselva con el rocío. Por la vía verde van algunos corredores ¿de qué huirán? ¿será de ellos mismos?. Siempre me lo he preguntado. Algunos jubilados con y sin perros. Mujeres de andar nervioso y sudorosos. Me llama la atención una mujer envuelta en plástico, no jadea.

En Doña Mencía, un sacerdote muy mayor nos hospeda en la casa parroquial. De vez en cuando este cura desconecta de lo terrenal. Pepe y Gerard siguen su increíble ritmo. Dos en uno.

Miguel Guerrero, joven, curtido, andarín, coíno, comenta con asombro: “Si no lo veo, no lo creo”. Voy más fuerte de lo normal y me sacan más de media hora. No sé si terminaran saliéndose de sus sombras o de sus auras.

Alternamos el vino “Mataperegrinos” con el Montilla en rama. De tarde en tarde un chupito de aguardiente.

En Villaharta consiguen meter al “Rojo” en el calabozo. Nos hospedamos en el polideportivo. Mis compañeros eligen una SUITE para tres y a mí me meten en un zulo muy confortable. Gracias.

Llueve a la salida de Villaharta. Lloverá todo el día. Decido ir por la carretera a Pozoblanco, próximo a los Alcacaracejos, 35 km de asfalto. La carretera es tranquila y apenas hay coches. Siento mucha paz. Libertad. Fuerza.

Hay unos hermosos álamos blancos junto a un arroyo. Jenales. Parecen que unos pinos se asoman para saludarme. Otros intentan bajar para saludar al peregrino. Llego al Puerto del Chimorro-calatraveño, he pasado por un hermoso valle (Los Pedroches) del río Guadalbarbo. Ruinas de un viejo molino de río y restos de un acueducto. A la entrada de Pozoblanco me recoge mi sobrino. Me desborda con tanta atención. Llego destrozado, gacha, descanso, comida. Casi me recupero. Me acerco a los Alcaracejos para ver cómo están mis compañeros. Pozoblanco es el motor económico de esta comarca, gente trabajadora.

Me miro en el espejo y casi no me reconozco, me tiro de las orejas y saco la lengua para comprobar mi identidad.