miércoles, 4 de junio de 2008

CÁCERES

He perdido la tarjeta Visa. Me tengo que quedar todo el fin de semana en Cáceres. Hay indigente. Soluciono el problema a través de Hall-Cash con mi hija Candela. Tenía 20 euros para 3 días. Es inevitable pasar horas en melancópolis y añoro a mi familia.

Visito Trujillo: Puerta de Santiago. Calle de los Jerónimos. Cuesta de la Sangre. Plazuela del Reposo. Maravilla de ciudad. Lección de historia. En un arco de la entrada de la ciudad vieja hay unas cabezas medievales que te miran de forma burlona. Me ha impresionado mucho la presa de 2000 años. Obra de ingeniería romana que resiste el paso del tiempo ¡Una maravilla!. Me dicen que Extremadura es la mayor productora de arroz de España y que posee la mayor reserva de agua del país. Los Golfines que tienen Palacio en Cáceres eran unos “Malayos” medievales. “De bandidos a señores” Me imagino al camino en cancabozo después de visitar Guadalupe y Plasencia. El monasterio me impresionó (Virgen Negra), de Greco y un pequeño Goya “SOBERBIO”, es el anticipo del impresionismo de la pintura moderna. Increíble.

Hay un cielo verde con gran concierto de ruiseñores. En Aldeanuela observo y dibujo un pequeño puente romano. Tomo varios churros muy buenos. En el bar una señora, de aspecto burgués y con una cordillera de papada juega con una máquina tragaperras. Imagen trágica. Me impresiono.

A mi paso lento una bandea de gorriones. Pasa una cigüeña con un palo en el pico. Codornices, Abubillas, abejarucos y cuclillos me acompañan. Paso por ríos, arroyos, me detengo a observar una acacia gigantesca. Jamás ví otra igual. También me paro para ver bien a unos enormes alcornoques. Además de algunos sauces y mimbres próximo a un arroyo.

Encuentro a un matrimonio francés. Hablo con ellos del Camino. Son expertos en recorrer a pie nuestro país.

Un zumbido de abejas en torno a un gran pastel de lavanda. Mi camino y yo vamos resistiendo pueblo tras pueblo. Los visitamos, gustamos de su comida. El vino – se puede llamar así- sigue siendo Mataperegrinos. Lo he cambido por Tentudia de Monasterio. Encuentro Gayabas, Espino albar, majuelo, escaranujo, zarzas.
ALJUCÉN Y ALCUÉSCAR

Llego a Aljucén (Badajoz). Espero que llegue Paco Fuente de Málaga. Me recoge y vuelvo a Mérida a recoger la navaja que había olvidado en el albergue.
Luego vamos a Alcuéscar (Badajoz) a ver a Pepe y Gerard. Comemos. Hablamos. Elisa es la conductora. Un encanto: lo que parece frágil es de gran tenacidad. Un inmenso jaral antes de llegar Alcuéscar. Encontré a unos amigos que buscaban setas. Llevaban algunas. Antes de llegar al pueblo hay una cruz que según los delo pueblo recuerdan a un vecino que los lobos mataron. Nos alojamos en un convento Residencia, de unos religiosos granadinos. (esclavos de María). Se dedican a atender a personas discapacitadas sin recursos. Tienen aulas, jardines. Hay mucha gente joven colaborando como voluntariado. Hay misa y recibimos la bendición del sacerdote todos los peregrinos. Luego tomamos una cena (invitan) de comunidad. Conozco a Juan, malagueño que ha venido a hacer varias etapas, mientras su hija está en un Congreso Médico en Cáceres. Vamos juntos a Cáceres. Juan continuará en Mayo, tenemos amigos comunes. Hizo el servicio militar con mi hermano.
MÉRIDA

Mérida es una pequeña Roma. A la salida los ruiseñores intentan alegrarnos la mañana (es el único pájaro que canta de noche en la oscuridad). Las hormigas me roban el bocadillo. Chamaríes, trigueros, camachuelos nos acompañan con sus trinos. Aparece un campo de viñas que semejan antorchas de llamas verdes. Dehesas, alcornocales, pastizales, encinares, más y más. Encuentro un gran grupo de alemanes. Hay un matrimonio que habla español. Gente madura de muchos caminos. Me comenta la Sra alemana que es muy interesante para la pareja caminar juntos porque se establece una relación que la monotonía doméstica silencia. Tomo nota.
DON BENITO Y MEDELLÍN

En las Haba bebo Pitarra y como unas tapas. Me dirijo a Don Benito. Entre inmensos trigales me hundo en el barro que hay en una pequeña vaguada. Salgo como puedo. Una gran roca de granito, emerge de los trigales como si fuese su guardián. Entrada a Don Benito por el Tanatorio, es lo que corresponde a un casi cadáver como yo. ¿Dónde está el Paraíso? Así se llama el Hostal. Cuatro o cinco kilómetros más Don Benito es un gran pueblo. Hay industrias conserveras de tomate. Construcción. Agricultura: Maíz, olivo, cereal…

Medellín. Huertas. Frutales. Grandiosa fortaleza. Vega muy fértil del Guadiana sobre el río de 19 ojos. Muchas cigüeñas. Debajo del puente una panda de aviones vuela a la caza de los insectos pasean por los ojos de un lado al otro.
MAGACELA

Salgo para Magacela (Badajoz), viñas, olivos, pastos. Dejo atrás los rosales de Campanario y un hermoso chilindro en flor. Me sobrevuelan una pareja de halcones. Oígo algunos abejarucos, trigueros, jilgueros, una pareja de cogujadas se levantan al verme.
Veo a lo lejos dos enormes mastines sueltos. Tengo que saltar una alambrada y camino paralelo al Camino, junto a la vía del tren. Vuelvo al Camino, después de varios kilómetros. Gracias al bordón puedo levantar la alambrada y reptar bajo ella. Paso un arroyuelo con abundante agua. La rama de un árbol me atrapa. Más tarde me dí cuenta de que se quedaron con el bocadillo, lo llevaba enganchado a la mochila. Sería el tributo por pasar. A la izquierda del camino unas ruinas de una antigua construcción ibero/ tartésica. “La Mata”. Más adelante restos de una fortaleza. Grandes hornos abandonados que se dedicaban al ladrillo y cal.

Magacela está bien alto. Garbanzos, espárragos en las tierras de labor. Encinas, retamal, jaras, espliegues. Magnifica fuente antes de subir la cuesta. Me indican que cerca hay un dolmen, me dirijo a visitarlo. En medio del trigal. Extraordinario. Toco las enormes piedras que parecían formar un círculo. Subo al pueblo entre olivos milenarios. Atrás se queda una cantera de granito que está abandonada y una gran laguna. La ganadería sigue siendo bovina y porcina. Leo un panel informativo sobre pinturas rupestres. Hay que apartarse otra vez del Camino. Me aventuro. Atravieso un eucaliptal ¡qué barbaridad! Que destroza el monte. Algunas coscojas se resisten. Al rato vuelven las encinas, jaras, coscojas, alhucemas, cornicabras, lentisco.
Encuentro una cancela con candado. Salto y por fin, después de varios kilómetros puedo ver al abrigo de una roca, una mancha rojiza esquemática que semeja una enorme pulga (Neolítica).
Intento bajar para buscar el Camino. Un pero lobo cruzado y un mastín me detienen. Grito y no me muevo. Las fieras me rodean- no eran perros- viene el dueño y me grita para que no intente hacer nada. Por fin me libro de ellos. Camino lento y seguro. Me ladran detrás y finalmente me dejan. ¡Qué miedo pasé!.
MONTERRUBIO Y CAMPANARIO

Para ir a Monterrubio (Badajoz) he utilizado tres medios de transporte, bus, taxi y San Fernando. Esta última marca es la que uso generalmente. Me voy recuperando. En Hinojosa del Duque las cigüeñas cortarán. Voy a Belalcázar. Tomo un taxi para Monterrubio. Veo a mis compañeros y me bajo. Camino con ellos 10 km hasta el pueblo. Dehesas, pastizales, trigales verdes, mancha roja de amapolas en el trigal. La copla en realidad. Llueve. Llueve mucho. Hay unas rocas de granito, ramas, casi esferas, en medio de la inmensidad verde. Pienso que son parte de viejos materiales morrénicos de la época glaciar. Tengo el viento como alirdo para colocarme la capa de la lluvia. ¿será el viento?. En el camino pasan “cosas”. Cuando llego a Monterrubio entro en un bar. La dueña se acerca y me dice. Le voy a freír dos huevos de mis gallinas y chorizo casero. Bebo un poco de vino. Se niega a cobrarme. Me dice que su marido es peregrino. En agradecimiento le hago una caricatura en la servilleta. Me conmueve con su atención.
Cena opípara de 7 €. Me hospedo en la casa “peregrinal”. Un viejo banco me sirve de poltrona. Descanso. Hace mucho frío 6º. Dos sacerdotes jóvenes, uno de ellos es profesor en el I.E.S de Castnera. Gracias. Hay en la casa un texto latino de la primera guía de Peregrinos del S.XI. Dijo nuestro Señor “qui vos ricipit me recipit” (el que a vosotros os recibe, a mí me recibe). HOSPITALIDAD. Los peregrinos pobres o ricos que se vuelven o se dirigen a Santiago allí deben ser recibidos con caridad y respeto por todos”.

Parto para Campanario (Badajoz). Aparece la primera gran viña. No las veía desde que dejé tierras cordobesas. Semejan en campo lleno de antorchas de llama verde. Olivares. Muchos. Tienen una denominación de origen con su aceite Monterrubio. Su economía es fundamentalmente agrícola. Todo gira entorno al olivo. Sol. Mucho frío. Grandes pastizales. Jarales. Trigos. Una cigüeña vuela con algo en el pico. Parece un pez. Veo el primer olivar ecológico. Me despisto y pierdo el camino. Llego a un motel que hay en la carretera y el dueño me acompaña para encontrarlo. Tiene este hombre una extensa Hacienda. Toda ecológica, olivos, frutales. Los animales ovejas y cerdos, están felices en esta dehesa. Cerca de su cortijo hay dos lagunas naturales que no se comunican. Gansos y patos gozando de este ambiente. Una oca nada con sus crías. Es ecologista veterano. Va a congresos internacionales. Me cuenta que se hizo ecologista porque en cierta ocasión plantó patatas y vío unos escarabajos pequeños en la plantación. Le preguntó a un hortelano ¿Y estos bichos? Nada, nada, respondió el labrador, - Usted compra unos polvos y no queda ninguno. Así lo hizo. Y cuando llegó la comparición decidió compartir la patata con el escarabajo. Hasta hoy.

Llevo días que no escucho a los ruiseñores. Encuentro un pequeño almendral. Paso por naves con ovejas y cerdos. Los patas negra de pierna de soja transgénica. Luego por pata negra de bellotas. Hay un cielo bélico. Entre los nubarrones sale un rayo de sol. Veo por primera vez margaritas en un pastizal.

¿Habrán conseguido mis compañeros dejar atrás sus sombras?

Distingos cuatros tipos de verdes en los campos de cereales.

En la plaza de Campanario hay un texto de un poeta local, junto a su busto A. Preyes Huertas “Tengo mi corazón lleno de aldea, lleno de sol, de cielos y de campos y de ansias de un vivir noble y sencillo”.Recuerdo que en Castnera ví un monumento al turronero. No acertaba con su sentido. Un paisano me explica la importancia del turrón en este pueblo. Tienen un museo del turrón.

La reina Isabel I le preguntó a un torero ¿Qué es lo más difícil para usted? Llegar a viejo, majestad. Para el peregrino: llegar a próxima etapa. En ocasiones sucede entre los peregrinos un poco de guasa que me hace recordar aquellos dos amigos que después de muchas copas, le dice uno al otro: Oye, por favor no bebas más que te veo borroso.
Traigo conmigo el recuerdo del mirlo y del ruiseñor que parecían competir para ver quién me agradaba más. Salida de Córdoba, una cañada en la umbría. Recuerdos. Y el olor de la madreselva con el rocío. Por la vía verde van algunos corredores ¿de qué huirán? ¿será de ellos mismos?. Siempre me lo he preguntado. Algunos jubilados con y sin perros. Mujeres de andar nervioso y sudorosos. Me llama la atención una mujer envuelta en plástico, no jadea.

En Doña Mencía, un sacerdote muy mayor nos hospeda en la casa parroquial. De vez en cuando este cura desconecta de lo terrenal. Pepe y Gerard siguen su increíble ritmo. Dos en uno.

Miguel Guerrero, joven, curtido, andarín, coíno, comenta con asombro: “Si no lo veo, no lo creo”. Voy más fuerte de lo normal y me sacan más de media hora. No sé si terminaran saliéndose de sus sombras o de sus auras.

Alternamos el vino “Mataperegrinos” con el Montilla en rama. De tarde en tarde un chupito de aguardiente.

En Villaharta consiguen meter al “Rojo” en el calabozo. Nos hospedamos en el polideportivo. Mis compañeros eligen una SUITE para tres y a mí me meten en un zulo muy confortable. Gracias.

Llueve a la salida de Villaharta. Lloverá todo el día. Decido ir por la carretera a Pozoblanco, próximo a los Alcacaracejos, 35 km de asfalto. La carretera es tranquila y apenas hay coches. Siento mucha paz. Libertad. Fuerza.

Hay unos hermosos álamos blancos junto a un arroyo. Jenales. Parecen que unos pinos se asoman para saludarme. Otros intentan bajar para saludar al peregrino. Llego al Puerto del Chimorro-calatraveño, he pasado por un hermoso valle (Los Pedroches) del río Guadalbarbo. Ruinas de un viejo molino de río y restos de un acueducto. A la entrada de Pozoblanco me recoge mi sobrino. Me desborda con tanta atención. Llego destrozado, gacha, descanso, comida. Casi me recupero. Me acerco a los Alcaracejos para ver cómo están mis compañeros. Pozoblanco es el motor económico de esta comarca, gente trabajadora.

Me miro en el espejo y casi no me reconozco, me tiro de las orejas y saco la lengua para comprobar mi identidad.

domingo, 11 de mayo de 2008

Primeras experiencias

El 28 de Febrero del 2008 comenzó mi etapa hacia Santiago. Salí desde Almogía junto con dos amigos Pepe y Gerard. Mis compañeros de viaje, llevaban un ritmo muy fuerte y al final decidí reducir la marcha aunque me tuviera que quedar solo. A continuación, os cuento todo aquello que he ido sintiendo y viviendo en cada momento de esta experiencia...



Buenas soy Juan Cisneros el tercer peregrino de la concordia. Bien, como sabeís por los anteriores “partes”, el peso de la mochila y la carga emocional me pasaron la factura emocional correspondiente. Una pata tiesa y tres cuartos de la otra. No está nada mal para un jumento. A veces no sé que pesa más: la carga material o espiritual. Llevo casi toda una vida intentando resolver esta cuestión. La buena camaradería, el apoyo de Lola y algunos fármacos posibilitan que resurja: PARA IR TIRANDO no como un ave Fénix. Estoy siguiendo el principio italiano de supervivencia “piano, piano va lontano”.

Me ha impresionado mucho en Villanueva de la Concepción antes del puente del Horcajo y de la cuesta del Asma hay olivares centenarios.
La zona Norte del Torcal. No esperaba tantas sensaciones. Qué maravilla de puerto de Las Escalerhuelas! Viejos caminos de guerrilleros republicanos y de contrabandistas, senderos transitados por los campesinos de esta zona que iban e compras o al médico a Antequera.

Los pájaros están en celo. Escucho sus trinos con deleite. Un jabalí me gruñó, se asustó al verme, cuando osaba debajo de pequeñas piedras en busca de alimento.

El cura de Antequera, joven, entusiasta, vocacional. Todo es enorme en él: su persona, su seguridad, su desorden doméstico, su entrega a los demás. Tiene un grupo de música y piensa grabar algo. En verano se va a Marruecos con los hermanos de la Cruz Blanca a cuidar tuberculosos. Una persona comprometida, entrañable. Gracias.

Campos de cereales, habas y olivares. Saliendo de Antequera A la izquierda, después de pasar el cementerio hay una huerta de cerezos en flor. Oigo los cantos de las perdices, la codorniz. Los trigueros se quedan extraordinales con sus “tri, tri” ignorando el polígno del cernícalo. Veo algunos conejos y una liebre. Observo el primer garbanzal y muchos olivares. Mucha Paz.

Antes de Cartaujal hay mucahs piedras de soler en el caminio. Nuestros antepasados hacián extraordinarias herramientas con ellos. He encontrado algunas raederas y raspadores. En Cuevas Bajas gozmos de una “suite” para cada uno. La cena fue de cinco tenedores por su autenticidad. El vino “Mataperegrinos”.

Comenzamos la siguiente etapa y una perdiz nos saluda con su canto. Ya están aparejadas. Vuelan juntas. “En abril pone el huevo la perdiz”. Próximo al río en un cañaveral canta el ruiseñor. Es la primare vez que lo oigo en esta primavera. Olivares. Mares de olivo. Algunos centenarios.

Pasa una banda de patos salvajes, las suaves elevaciones, quisieran parecer olas de este océano de verde. Pasa una banda de patos buscando el río. Al comenzar la etapa como sucede con el toreador (José Tomás) que despide de sí mismo en el espejo cuando le toca torear. Resisto. No voy a peor. Tengo la sensación de estar entre dos esteparios curtidos de muchos caminos y experiencias. (¿De qué estamos hechos? ¿Qué pócima tomarán?¿Serán alienígenas?).


Cantan por la mañana, a veces dan saltitos como si fuesen cervatillos, tienen mucha alegría y fuerza. La naturaleza a sido generosa con ellos. Tendremos que sacar semillas de este pan.

En Lucena tomamos unos excelentes churros. Buena masa. Buen aceite. Bien frito. Creíamos que a Gerard le encantarían. No fue así. No fue así. Se quemó los dedos y no pareció gustarle mucho este manjar, que sobrevive con más de 2000 años (leí que fue los fenicios los primeros churreros).

Voy a describir a la churrera: bajita, ronda, pelo con permanente, ojos vivos, mejillas encendidas, delantar muy blanco y de la muñeca le cuelgan varia cadenas de oro con diversos adornos, maneja los palos con destreza artística.

Aparecen las primeras viñas después de Lucena. Paso cerca de almendros enormes, posiblemente centenarios, que forman una pequeña alameda junto a la vía verde. Nunca he visto almendros tan enormes. Un halcón ceniciento vuela entorno a mí. No parece asustarse. Está ocupado en buscarse una presa. Paro a descansar. Un lagarto muy verde se asusta y se escapa velozmente, ya han despertado de letargo los reptiles. Los cereales se van encañando y espigando. Calor. Mucho calor, todo el tiempo voy sólo no quiero forzar la marcha. Pepe y Gerard van en Boing y yo tupolev. Las margas blanquecinas de los olivares permiten de vez en cuando que afloren tierras en bermejas y ocres. El campo no tiene hierbas. Parece que lo han aseado. ¡Lo que hacen los herbicidas! No he visto los olivares eclógicos. Haberlos los hay. Pero yo no los he mordido.

Un zorro va delante de mí que se aparta hacía el trigal. En Castro del Río se supone que Cervantes comenzó a escribir el Quijote, cuando estuvo pasando.

Por Baena he visto una plantación de pistaños. Se parecen a los nogales jóvenes.

Antes de llegar a Espejo escucho al pájaro del agua cantar: Agua aquí, agua, agua, agua… parece que dice su canto, y dice la tradición que si esto sucede y el tiempo cambia para llover. Luego al bar a descansar y a conversar con la dueña. Pensaba que las señales eran poner unos tubos. Me contenta que el tiempo viene con agua próximamente.

Salimos de Santa Cruz, acompaño a mis compañeros hasta la salida del pueblo. Hoy no hay camino. Viene mi familia a verme. Tomo un autobús para Córdoba. Veo las primeras amapolas. Pienso llegar a Santiago. Envidio a Pepe y Gerard. Tan seguros, tan firmes. Estoy en el albergue juvenil esperando a que me den la habitación triple. Para hacer tiempo mientras viene mi familia voy a contar una anécdota que le sucedió al Rey Alfonso XIII un día de cacería en el coto de Doñana. El Rey como todos los borbones, es algo lento y despistado. Durante la cacería se perdío. Ve a un marisquero de las marismas y le pregunta dónde está el Cortijo de Doñana. El Marisquero se ofrece a acompañarlo. Durante el camino, éste le pregunta al Rey ¿es cierto que está Alfonso XIII está de cacería por aquí? El rey le responde afirmativamente. El marisquero le comenta su deseo de saludarle pero que no le conoce. Alfonso XIII le dice que cuando lleguen a Doñana todos se descubriran y aquel que no lo haga será el rey. Cuando llegaron tuvo lugar la siguiente escena: Todos los acompañantes e invitados de Alfonso XIII fueron a recibirlo y descubrieron sus cabezas. El marisquero se queda mirando al rey y le dice: es usted o soy yo.
Cuando estudiaba francés en el bachillerato había una máxima que creo recordar:”avee de la pacience on arrive á tout”. También quisiera que formar parte de mi actitud en este peregrinar a Santiago.

Por corrales de perros. Podencos, bretones, mastines. Las gallinas son de raza andaluza en su mayoría. Se incorpora Miguel Guerrero, coíno y conductor de la EMT. En Cerro Muriano con relieve brusco, amigo de Rafael de Córdoba que nos acompañó para salir de la ciudad. Buen hombre, Bruno. Nos regala alcohol que él mismo macera. Dice tener propiedades del bálsamo de Fierabrás (Quijote). Según él curó a muchos peregrinos de sus dolencias musculares. Yo lo uso. No voy a peor. El eje de simetría del macuto y mi cuerpo se parece más a una señal de circulación de curva peligrosa. Bebemos vino en Rama. Y dejamos el “mataperegrinos de Cuevas”.


En Cerro Muriano me impresiona ver a unos niños detrás del mostrador. Un cancella a lo “maitire” atiende las mesas de hambrientos. Tiene cierta exquisitez la cocina. Así se hacen fortunas. Todo para la casa. Nada de seguros sociales. Empresa familiar. Durante el camino conozco a dos jóvenes cordobeses, que huyen de la monotonía y hacen algo diferente este sábado.


Les acompaña un perro pequeño muy vivo. Él es artesano/joyero por tradición familiar. Ella ha estudiado pero se ve obligada a trabajar de pastelera. Se ha cansado y se ha despedido. Se va tomar unos meses para pensar. Dice estar cansad de llenarle el cajón cada día a su jefe. Y de aguantar al público. El cuclillo me dice que ya ha llegado a nuestra tierra. El olor dulzón del jazmín turco me allegado. Lo busco y lo encuentro. Al llegar a Villaharta me reciben los ruiseñores.

Voy a beber otro sorbo de un cóctel que me preocupa LA VIDA: Marxismo + Nuevo Testamento + Vaticano II y raspaduras de Jose María González Ruíz.

Una campañera me contó lo siguiente sobre la póliza de su padre: Su padre, obrero que iba en moto al trabajo la tenía como única prenda de abrigo par combatir el frío e las mañanas. Cierto día llegó a su casa un pobre y su padre le dio de comer y su pelliza para que se protegiera del frío. La única prenda de abrigo se la ofreció al necesitado.

Esta actitud manifiesta la autentica aristocracia. La grandeza de lo humano. Que no es patrimonio de nadie. Está ahí y se puede usar. Es libre.

Después del Lorenzo+ Lorenzo + Lonrenzo2, vino el agua. Las nubes tienen punza de hierro. Esta mañana he visto la aurora al salir de Cerro Muriano. Paso cerca de un árbol que tiembla con el piar de os gorriones. Hoy he madrugado más que ellos. Anoche, Pepe nos contó algunas historias marinas. Las viví con intensidad. No sé pero me recordó al Jhor Silver de la Isla del tesoro. Tenemos la mañana militara. Izan banderas. Vaís marciales. Sonidos uniformes. Malos recuerdos.


Antes el estado secuestraba la juventud durante 1 ó 2 años para no hacer absolutamente nada. Viejo servicio militar obligatorio. Pas por un patio y el olor es muy familiar. Me asomo: La madreselva. Un mirlo y un ruiseñor se retan a duelo para complacerse. Rafael, compañero de Córdoba me arregla el macuto y se admira de lo desastre que soy. Todo tiene una tecnología. Me siento un pollino apareado. Lo agradezco. Mejoro bastante con el arreglo. Oigo el arrullo de las tórtolas. El boscaje es de coscojos, encinas, lentiscos, romeros, jaras, lavandas…Oigo algunos camachuelos.


Un grupo de obreros me saludan y preguntan. Se quedan sorprendidos. Ahora recuerdo la anécdota del torero El Gallo y Ortega y Gasset. Le preguntó El Gallo a Ortega. ¿Y usted, a qué se dedica? Ortega responde: a la filosofía. El Gallo comenta. Es que hay gente p ató. Veo Zarza por primera vez y un alcornoque viejo grandísimo. Otro grupo de obreros me saludan. Tienen una pancarta: Más tierra para la ampliación y menos para la especulación.