El 28 de Febrero del 2008 comenzó mi etapa hacia Santiago. Salí desde Almogía junto con dos amigos Pepe y Gerard. Mis compañeros de viaje, llevaban un ritmo muy fuerte y al final decidí reducir la marcha aunque me tuviera que quedar solo. A continuación, os cuento todo aquello que he ido sintiendo y viviendo en cada momento de esta experiencia...
Buenas soy Juan Cisneros el tercer peregrino de la concordia. Bien, como sabeís por los anteriores “partes”, el peso de la mochila y la carga emocional me pasaron la factura emocional correspondiente. Una pata tiesa y tres cuartos de la otra. No está nada mal para un jumento. A veces no sé que pesa más: la carga material o espiritual. Llevo casi toda una vida intentando resolver esta cuestión. La buena camaradería, el apoyo de Lola y algunos fármacos posibilitan que resurja: PARA IR TIRANDO no como un ave Fénix. Estoy siguiendo el principio italiano de supervivencia “piano, piano va lontano”.
Me ha impresionado mucho en Villanueva de la Concepción antes del puente del Horcajo y de la cuesta del Asma hay olivares centenarios.
La zona Norte del Torcal. No esperaba tantas sensaciones. Qué maravilla de puerto de Las Escalerhuelas! Viejos caminos de guerrilleros republicanos y de contrabandistas, senderos transitados por los campesinos de esta zona que iban e compras o al médico a Antequera.
Los pájaros están en celo. Escucho sus trinos con deleite. Un jabalí me gruñó, se asustó al verme, cuando osaba debajo de pequeñas piedras en busca de alimento.
El cura de Antequera, joven, entusiasta, vocacional. Todo es enorme en él: su persona, su seguridad, su desorden doméstico, su entrega a los demás. Tiene un grupo de música y piensa grabar algo. En verano se va a Marruecos con los hermanos de la Cruz Blanca a cuidar tuberculosos. Una persona comprometida, entrañable. Gracias.
Campos de cereales, habas y olivares. Saliendo de Antequera A la izquierda, después de pasar el cementerio hay una huerta de cerezos en flor. Oigo los cantos de las perdices, la codorniz. Los trigueros se quedan extraordinales con sus “tri, tri” ignorando el polígno del cernícalo. Veo algunos conejos y una liebre. Observo el primer garbanzal y muchos olivares. Mucha Paz.
Antes de Cartaujal hay mucahs piedras de soler en el caminio. Nuestros antepasados hacián extraordinarias herramientas con ellos. He encontrado algunas raederas y raspadores. En Cuevas Bajas gozmos de una “suite” para cada uno. La cena fue de cinco tenedores por su autenticidad. El vino “Mataperegrinos”.
Comenzamos la siguiente etapa y una perdiz nos saluda con su canto. Ya están aparejadas. Vuelan juntas. “En abril pone el huevo la perdiz”. Próximo al río en un cañaveral canta el ruiseñor. Es la primare vez que lo oigo en esta primavera. Olivares. Mares de olivo. Algunos centenarios.
Pasa una banda de patos salvajes, las suaves elevaciones, quisieran parecer olas de este océano de verde. Pasa una banda de patos buscando el río. Al comenzar la etapa como sucede con el toreador (José Tomás) que despide de sí mismo en el espejo cuando le toca torear. Resisto. No voy a peor. Tengo la sensación de estar entre dos esteparios curtidos de muchos caminos y experiencias. (¿De qué estamos hechos? ¿Qué pócima tomarán?¿Serán alienígenas?).
Cantan por la mañana, a veces dan saltitos como si fuesen cervatillos, tienen mucha alegría y fuerza. La naturaleza a sido generosa con ellos. Tendremos que sacar semillas de este pan.
En Lucena tomamos unos excelentes churros. Buena masa. Buen aceite. Bien frito. Creíamos que a Gerard le encantarían. No fue así. No fue así. Se quemó los dedos y no pareció gustarle mucho este manjar, que sobrevive con más de 2000 años (leí que fue los fenicios los primeros churreros).
Voy a describir a la churrera: bajita, ronda, pelo con permanente, ojos vivos, mejillas encendidas, delantar muy blanco y de la muñeca le cuelgan varia cadenas de oro con diversos adornos, maneja los palos con destreza artística.
Aparecen las primeras viñas después de Lucena. Paso cerca de almendros enormes, posiblemente centenarios, que forman una pequeña alameda junto a la vía verde. Nunca he visto almendros tan enormes. Un halcón ceniciento vuela entorno a mí. No parece asustarse. Está ocupado en buscarse una presa. Paro a descansar. Un lagarto muy verde se asusta y se escapa velozmente, ya han despertado de letargo los reptiles. Los cereales se van encañando y espigando. Calor. Mucho calor, todo el tiempo voy sólo no quiero forzar la marcha. Pepe y Gerard van en Boing y yo tupolev. Las margas blanquecinas de los olivares permiten de vez en cuando que afloren tierras en bermejas y ocres. El campo no tiene hierbas. Parece que lo han aseado. ¡Lo que hacen los herbicidas! No he visto los olivares eclógicos. Haberlos los hay. Pero yo no los he mordido.
Un zorro va delante de mí que se aparta hacía el trigal. En Castro del Río se supone que Cervantes comenzó a escribir el Quijote, cuando estuvo pasando.
Por Baena he visto una plantación de pistaños. Se parecen a los nogales jóvenes.
Antes de llegar a Espejo escucho al pájaro del agua cantar: Agua aquí, agua, agua, agua… parece que dice su canto, y dice la tradición que si esto sucede y el tiempo cambia para llover. Luego al bar a descansar y a conversar con la dueña. Pensaba que las señales eran poner unos tubos. Me contenta que el tiempo viene con agua próximamente.
Salimos de Santa Cruz, acompaño a mis compañeros hasta la salida del pueblo. Hoy no hay camino. Viene mi familia a verme. Tomo un autobús para Córdoba. Veo las primeras amapolas. Pienso llegar a Santiago. Envidio a Pepe y Gerard. Tan seguros, tan firmes. Estoy en el albergue juvenil esperando a que me den la habitación triple. Para hacer tiempo mientras viene mi familia voy a contar una anécdota que le sucedió al Rey Alfonso XIII un día de cacería en el coto de Doñana. El Rey como todos los borbones, es algo lento y despistado. Durante la cacería se perdío. Ve a un marisquero de las marismas y le pregunta dónde está el Cortijo de Doñana. El Marisquero se ofrece a acompañarlo. Durante el camino, éste le pregunta al Rey ¿es cierto que está Alfonso XIII está de cacería por aquí? El rey le responde afirmativamente. El marisquero le comenta su deseo de saludarle pero que no le conoce. Alfonso XIII le dice que cuando lleguen a Doñana todos se descubriran y aquel que no lo haga será el rey. Cuando llegaron tuvo lugar la siguiente escena: Todos los acompañantes e invitados de Alfonso XIII fueron a recibirlo y descubrieron sus cabezas. El marisquero se queda mirando al rey y le dice: es usted o soy yo.
Cuando estudiaba francés en el bachillerato había una máxima que creo recordar:”avee de la pacience on arrive á tout”. También quisiera que formar parte de mi actitud en este peregrinar a Santiago.
Por corrales de perros. Podencos, bretones, mastines. Las gallinas son de raza andaluza en su mayoría. Se incorpora Miguel Guerrero, coíno y conductor de la EMT. En Cerro Muriano con relieve brusco, amigo de Rafael de Córdoba que nos acompañó para salir de la ciudad. Buen hombre, Bruno. Nos regala alcohol que él mismo macera. Dice tener propiedades del bálsamo de Fierabrás (Quijote). Según él curó a muchos peregrinos de sus dolencias musculares. Yo lo uso. No voy a peor. El eje de simetría del macuto y mi cuerpo se parece más a una señal de circulación de curva peligrosa. Bebemos vino en Rama. Y dejamos el “mataperegrinos de Cuevas”.
En Cerro Muriano me impresiona ver a unos niños detrás del mostrador. Un cancella a lo “maitire” atiende las mesas de hambrientos. Tiene cierta exquisitez la cocina. Así se hacen fortunas. Todo para la casa. Nada de seguros sociales. Empresa familiar. Durante el camino conozco a dos jóvenes cordobeses, que huyen de la monotonía y hacen algo diferente este sábado.
Les acompaña un perro pequeño muy vivo. Él es artesano/joyero por tradición familiar. Ella ha estudiado pero se ve obligada a trabajar de pastelera. Se ha cansado y se ha despedido. Se va tomar unos meses para pensar. Dice estar cansad de llenarle el cajón cada día a su jefe. Y de aguantar al público. El cuclillo me dice que ya ha llegado a nuestra tierra. El olor dulzón del jazmín turco me allegado. Lo busco y lo encuentro. Al llegar a Villaharta me reciben los ruiseñores.
Voy a beber otro sorbo de un cóctel que me preocupa LA VIDA: Marxismo + Nuevo Testamento + Vaticano II y raspaduras de Jose María González Ruíz.
Una campañera me contó lo siguiente sobre la póliza de su padre: Su padre, obrero que iba en moto al trabajo la tenía como única prenda de abrigo par combatir el frío e las mañanas. Cierto día llegó a su casa un pobre y su padre le dio de comer y su pelliza para que se protegiera del frío. La única prenda de abrigo se la ofreció al necesitado.
Esta actitud manifiesta la autentica aristocracia. La grandeza de lo humano. Que no es patrimonio de nadie. Está ahí y se puede usar. Es libre.
Después del Lorenzo+ Lorenzo + Lonrenzo2, vino el agua. Las nubes tienen punza de hierro. Esta mañana he visto la aurora al salir de Cerro Muriano. Paso cerca de un árbol que tiembla con el piar de os gorriones. Hoy he madrugado más que ellos. Anoche, Pepe nos contó algunas historias marinas. Las viví con intensidad. No sé pero me recordó al Jhor Silver de la Isla del tesoro. Tenemos la mañana militara. Izan banderas. Vaís marciales. Sonidos uniformes. Malos recuerdos.
Antes el estado secuestraba la juventud durante 1 ó 2 años para no hacer absolutamente nada. Viejo servicio militar obligatorio. Pas por un patio y el olor es muy familiar. Me asomo: La madreselva. Un mirlo y un ruiseñor se retan a duelo para complacerse. Rafael, compañero de Córdoba me arregla el macuto y se admira de lo desastre que soy. Todo tiene una tecnología. Me siento un pollino apareado. Lo agradezco. Mejoro bastante con el arreglo. Oigo el arrullo de las tórtolas. El boscaje es de coscojos, encinas, lentiscos, romeros, jaras, lavandas…Oigo algunos camachuelos.
Un grupo de obreros me saludan y preguntan. Se quedan sorprendidos. Ahora recuerdo la anécdota del torero El Gallo y Ortega y Gasset. Le preguntó El Gallo a Ortega. ¿Y usted, a qué se dedica? Ortega responde: a la filosofía. El Gallo comenta. Es que hay gente p ató. Veo Zarza por primera vez y un alcornoque viejo grandísimo. Otro grupo de obreros me saludan. Tienen una pancarta: Más tierra para la ampliación y menos para la especulación.